Procrastinar es evitar hacer algo, dilatar un deber o quitar tiempo a una obligación para destinarlo a otra. En todo caso, es algo que nos hace daño, pues lesiona nuestra productividad y estabilidad en el empleo. ¿Cómo evitar la procrastinación?
El problema con la procrastinación es que siempre nos deja algún tipo de recompensa ilusoria. Por ejemplo, el evitar hacer algo que no queremos implica una satisfacción personal. Retrasar una tarea difícil para realizar pequeñas tareas nos hace creer que trabajamos más.
Pero la recompensa de la procrastinación es ilusoria: en uno u otra caso, el resultado de la procrastinación es que terminamos con menos tiempo para realizar las tareas importantes… o incluso podemos caer en la incapacidad de cumplir con ellas o de realizarlas a tiempo.
La procrastinación en sí misma también produce algunas satisfacciones ilusorias en cuanto a la realización de la tarea dilatada:
Como ese deber se cumple a prisa, creemos que hemos elevado nuestra productividad
Como se cumple en poco tiempo, recibimos una gratificación inmediata
Como retrasamos el cumplimiento de las tareas difíciles en aras de “estar más preparados”, creemos que crecemos profesionalmente
Pero todo ello es mentira: sólo hemos dejado lo que pudimos haber cumplido ayer para hoy.
Fuente: The Personal Excellence Blog
Imagen: Diario del Toc













