Hazla disfrutar de San Valentín sin gastar un clavo

Hazla Disfrutar De San Valentin Sin Gastar Un ClavoLos tiempos no están para el dispendio, pero ya se sabe: las mujeres sienten rebrotar su romanticismo cada vez que decides pasar de largo el Día de los Enamorados. Y el tema empeora si has emprendido una relación con una compañera de trabajo: estará pendiente las 24 horas de día, dentro y fuera del trabajo, a la espera del momento en que la sorpresa aparezca, seguramente un ramo de rosas, una caja de chocolates, uno en cada mano de un sonrosado cantante de boleros que brotará de un salto del elevador.

Pero, oh, Sancho: he ahí que hemos topado con la recesión: las rosas son más caras que el año pasado y el chocolate parece incluir un impuesto para resarcir el genocidio precolombino. ¿Cómo pasar un día de San Valentín acorde a los tiempo de sequía económica?

1. Dale una caja de chocolates vacía
Cuántas veces pregunta al día “¿Me veo gorda?” . Pues bien: he ahí la respuesta a sus oraciones. Un regalo que no la hará engordar ni un gramo. Entenderá que es por su bien.

2.  Fotocopia un poema
Haz un bien por las campañas de motivación a la lectura y visita tu biblioteca pública más cercana y haz buen uso de la fotocopiadora de la oficina. Basta de vestidos y zapatos: un poema que ha sobrevivido al tiempo y la decidía de los escolares es más valioso que el más costoso de los diamantes. Si después de que le entregas el poema, te mira con ojos vidriosos y la boca temblosa, es mejor que cambies de tema.

3.  Aprovecha las flores silvestres
Crecen por todas partes y están ahí, como todas las criaturas del Señor: para rendir culto al amor. Así que basta de hacer más rica a la florista, y corta las flores que te salen al paso. No gastes en floreros: en nombre del reciclaje, utiliza cualquier botella para colocarlas. Si usas una botella de cerveza, puntos extras. Incluso la pueden tomar los dos juntos en lugar de alguna cena en un restaurante ridículamente costoso.

4. Dale una foto tuya
No, no hace falta gastar en imprimir una foto de los dos juntos. Tu madre guarda cientos de fotos de tu infancia, y es probable que incluso te de un marco de regalo. No te preocupes: no hay mujer que pueda oponer resistencia la imagen de un niño sonriente.

5.  Recicla con sentimiento
Con el contexto necesario, todo objeto por banal o viejo que sea, puede convertirse en una joya sentimental. No, no es el espantoso pisapapeles con forma de payaso que hiciste en tu clase de arte en el colegio, sino el regalo que tu abuelo le hizo a tu abuela, y tu padre a tu madre, y que ahora tú…

Fuente | Cracked

Imagen | Pastelitos Envenenados


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