3. La templanza
El temple es un don de reúne la paciencia y la constancia. Es la capacidad de saber esperar el momento de actuar, y el pulso para hacerlo en el instante preciso. Sin duda, una de las principales bazas de las que el emprendedor debe hacer gala.
Los negocios son una mezcla de empuje y tenacidad, un impulso que sólo fructifica a lo largo del tiempo. Las nuevas empresas no combaten tanto con la competencia como la condiciones temporales: son un ejercicio de resistencia.
Un ejemplo: en el ámbito farmacéutico, para que un producto pase por todas las fases de la investigación a su venta al público transcurre un periodo mínimo de 10 años. En ese periodo, emprendedor e inversores deben hacer frente a demoras, a obstáculos que pueden echar abajo el trabajo de años, y sobre todo al erosionante paso del tiempo.
El gran emprendedor saber sortear las pruebas del tiempo.
Fuente: Capital Riesgo
Imagen: De Buganvilla y baobab













