Las leyes de Murphy en la oficina: reparaciones

Las Leyes De Murphy En La Oficina ReparacionesLa ley proclamada hace 50 años por Edward Murphy “Si algo puede ir mal, acabará mal” no ha sufrido ni un ápice de acertividad al pasar de la aeronáutica a los terrenos de la oficina. Y podemos verla corroborada en actos tan cotidianos como emprender la reparación de algún aparato o cualquier actividad relacionada con cables y tuercas.

1. Situación: Quieres conectar tu teléfono o tu módem a la caja del muro más cercano.

Ley de Murphy: El único cable a la mano será demasiado corto. Si tú mismo lo cortaste de otro más largo, ninguno de los tramos ontenido tendrá el largo necesario.

2. Situación: Te pones a cuatra patas en el piso para destornillar una CPU adosada al escritorio.

Ley de Murphy: En ese momento, el espacio que ocupas se convertirá en el más transitado de la oficina. A las quejas de tu estorbo, se sumará el sonido de las costuras del trasero  de tu pantalón al desgarrarse.

3. Situación: Te ofreces a reparar la impresora, pues tienes una igual en casa, y ese fallo te lo tienes dominado

Ley de Murphy: Cuando termines el arreglo, sobrará una pieza que no estaba ahí, y de la impresora brotará un sonido parecido al de un toro en celo. Cuando la desmontes y armes de nuevo, sobrarán dos piezas, y el sonido irá a peor. De hecho, sin continúas desarmando y armando la impresora, llegará un momento en el cual podrás armar otra impresora con las piezas sobrantes. Desde luego, ninguna de las dos funcionará, dentro de ambas, a juzgar por el ruido que harán, podría encontrarse un panal.

Imagen | Estudiar derecho


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