Además del riesgo de pérdida de su data por fallos en los ordenadores del prestador de servicios de cloud computing, los usuarios de tecnología IT externa también se enfrentan a un segundo problema: el de la velocidad de trasmisión de esos datos.

Una lectura atenta de los contratos de móviles o servicios de correo electrónico y mensajería, nos alerta sobre los detalles más bien tortuosos de la velocidad de envío: todo (condiciones atmosféricas, tendidos eléctricos, descampados, densidad urbana., estado del dispositivo…) puede afectar el tiempo que toma a un mensaje salir de nuestro dispositivo, e incluso puede ocurrir que nunca llegue a su destinatario. Y sin que el prestador del servicio asuma una responsabilidad al respecto.
Eso sin mencionar que las políticas de traslado de la data almacenada (propiedad del usuario) de una compañía a otra son lentas y requieren de diversos trámites, de laberíntica mezquindad.
Sin embargo, el uso del cloud en móviles, Pc y todo lo que se refiere a administración y comunicación de las empresas y sus empleados sigue creciendo.
¿A los emprendedores les gusta sufrir?
Fuente | Business Week
Imagen | Contacto Digital













